Los siete pecados del escritor

Lujuria: demasiados proyectos a medio escribir, y ninguno finalizado. Gula: El exceso. Es decir, detallar en exceso o escribir escenas solo de romance o solo sexo. Como todo el la vida, la clave está en la moderación. Eso mismo ocurre con el uso de adverbios. Avaricia: dejarse dictar por las modas de los bestsellers con el único objetivo de…

Manías y lugares donde escribo

No soy una escritora obsesiva por la rutina, tampoco muy maniática (me queda tiempo). Por ahora, mi única manía es que no puedo escribir si no sé que tengo el día libre, por ejemplo, no puedo escribir si sé que tengo una clase en tres horas. Por eso, entre semana, solo puedo escribir por la…

¡Las desaventuras de editar! pt. III

¿Sabes  lo que ocurre después de editar una novela de 300,000 palabras? Que empiezas a odiarla. Mucho. Tanto que te preguntas por qué lo estás haciendo. Para cuando llegas a las 50,000 palabras, quieres parar. Quieres que esto acabe y por eso creo que no puedo ser editora. No, señor. Ayer edité un capitulo entero…

Ideas que no te dejan dormir

  Estoy en un aprieto, ahora que no estoy escribiendo, las ideas se acumulan en mi mente, apretujándose, a punto de explotar. Tanto, que sufro de insomnio porque las escenas, esas ideas urgiendo ser escritas, se amontonan. Mi único recurso es un boli y una libreta en mi mesilla. La primera noche, no pude aguantare,…

Escribir o reescribir, esa es la cuestión

Cuando decides reescribir una escena, o incluso una novela entera (música dramática, por favor), sabes que tienes mucho trabajo por delante. Un trabajo COLOSAL. Reescribir es laborioso, pero muy gratificante. Muchos escritores detestan la idea de reescribir porque requiere el doble de tiempo. Nos abundan las dudas (¿y si estoy siendo pesimista? ¿Y si está bien? Puede…

La edad exacta para publicar

No existe la edad exacta para para publicar, pero considero que cuantos más libros hayas escrito, más cerca estarás de la publicación. Cuanta más experiencia tengas escribiendo, mejor practica tendrás y evitarás esas típicas metáforas cursis y sin sentido (sí, yo también soy culpable), los estereotipos y más importante, encontrarás tu propia voz. Al principio empiezas…